
Cambiar las leyes para frenar tanto despilfarro
La buena noticia es que varios estados del país están tomando medidas para frenar el desperdicio de alimentos y aumentar su recuperación. Los legisladores de California, Connecticut, Massachusetts, Nueva York, Rhode Island y Vermont han aprobado leyes que restringen la cantidad de residuos alimentarios que van a parar a los vertederos. La "Ley de Reciclaje Universal" de Vermont entró en vigor en julio de 2020, prohibiendo por completo el desperdicio de restos de comida. Según el Banco de Alimentos de Vermont, como resultado de la nueva ley, las donaciones de alimentos en todo el estado han aumentado un 40%. Hay leyes pendientes en California, Colorado y Massachusetts que establecerían programas para financiar programas de compostaje y recogida orgánica del sector privado. Además, varios estados como Tennessee y Washington, y ciudades como Los Ángeles y Madison (Wisconsin), han creado grupos de trabajo sobre residuos alimentarios para reducirlos, creando educación e infraestructuras de compostaje y eliminando los residuos alimentarios de los vertederos estadounidenses.
En 2019, el Departamento de Saneamiento de la Ciudad de Nueva York amplió sus reglas de separación de orgánicos, proponiendo que incluso más negocios relacionados con la comida estarían obligados a separar los residuos orgánicos en un esfuerzo por mantener casi 100,000 toneladas de alimentos desperdiciados fuera de los vertederos cada año.
Tanto Maine como Rhode Island han aprobado leyes para reducir el desperdicio de alimentos en las escuelas. A nivel nacional, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) fijaron en 2015 el objetivo de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos para 2030.










