Uno de los retos más apasionantes a los que se enfrenta nuestra equipo de Pello Technology de RTS ha estado abordando es lo que viene después de la visibilidad. Pello ha permitido a los clientes comprender mejor lo que ocurre en el interior de sus contenedores de residuos y reciclaje, desde el nivel de llenado y la actividad de recogida hasta la contaminación y el estado de los materiales.
Pero, a medida que nuestro equipo trabajaba con esos datos, no dejábamos de plantearnos una pregunta más amplia:
Una vez que sabes lo que está pasando en el contenedor, ¿cómo conviertes esa información en acción?
Esa cuestión es importante porque gran parte de la recogida de residuos sigue funcionando según horarios fijos. Un lugar puede recibir el servicio varias veces a la semana, independientemente de la cantidad de residuos que se generen realmente. Un contenedor puede estar listo para su recogida antes de lo previsto, mientras que otro puede tener aún una capacidad considerable sin utilizar.
Tanto para los clientes como para las empresas de transporte, esa desconexión entre el servicio programado y la necesidad real supone una oportunidad de mejora. En RTS, creemos que la próxima generación de inteligencia en materia de residuos consiste precisamente en cerrar esa brecha.
Más allá de la supervisión
La primera fase de la tecnología de gestión inteligente de residuos se centró principalmente en dar respuesta a las siguientes preguntas:
- ¿Qué nivel de llenado tiene el contenedor?
- ¿Le han hecho el mantenimiento?
- ¿Hay contaminación?
- ¿Qué está ocurriendo en toda la red de centros?
Esas respuestas son importantes. Pero nuestro equipo se plantea cada vez más la siguiente pregunta:
¿Qué debería suceder a raíz de esa información?
Ese cambio —de la monitorización al apoyo a la toma de decisiones— es donde la tecnología adquiere un carácter mucho más operativo. La generación de residuos es dinámica. Varía en función de la ubicación, la estación del año, el día de la semana, la actividad de los clientes y un sinfín de otros factores del mundo real. Cuanto más precisamente podamos comprender esas condiciones, más inteligentemente podrán responder los equipos operativos. Esto genera un valor potencial en todo el ecosistema de los residuos.
Los clientes pueden hacerse una idea más clara de si sus niveles de servicio se ajustan a las necesidades reales. Las empresas de transporte pueden tomar decisiones más fundamentadas sobre cómo distribuir sus camiones, conductores y capacidad. Los equipos de sostenibilidad pueden comprender mejor lo que está sucediendo en todas sus carteras. Y el sector en su conjunto puede empezar a alejarse de un modelo basado íntegramente en supuestos fijos.
Tecnología de la construcción para el mundo real
Una de las cosas que más me ha gustado de trabajar en este reto con el equipo de RTS es que la respuesta no puede limitarse a un algoritmo ingenioso. Los residuos son algo físico. La tecnología tiene que tener en cuenta las realidades de los contenedores, las instalaciones, los conductores, los requisitos del servicio y las condiciones operativas cambiantes. Eso significa que nuestro trabajo no consiste simplemente en generar más datos. Se trata de hacer que los datos sean útiles para las personas que realmente llevan a cabo estas operaciones.
Esa distinción es importante. La mejor tecnología debería ayudar a los profesionales con experiencia a tomar decisiones más rápidas y mejor fundamentadas. Debería identificar patrones que serían difíciles de detectar entre cientos o miles de contenedores y ayudar a los equipos a centrar su atención en lo que más importa.
El criterio humano sigue siendo esencial. La IA hace que ese juicio esté mejor fundamentado.
El futuro de la tecnología de gestión de residuos
Para mí, esto es una de las cosas más emocionantes de lo que estamos creando en RTS. Estamos yendo más allá de la idea de que la tecnología aplicada a los residuos consiste simplemente en un sensor acoplado a un contenedor o en un panel de control que muestra lo que ocurrió ayer. La siguiente fase consiste en crear una conexión más inteligente entre lo que ocurre en el mundo físico y las siguientes acciones de los equipos de operaciones. Esa es una oportunidad mucho mayor.
Puede ayudar a los clientes a adaptar mejor el servicio a la demanda real. Puede proporcionar a los transportistas una mejor información operativa. Y puede ayudar al sector a tomar decisiones basándose en datos que, hasta hace relativamente poco, simplemente no estaban disponibles. Nuestro equipo sigue aprendiendo cada día mientras abordamos estos retos.
Pero hay algo que cada vez me queda más claro: El futuro de la inteligencia en materia de residuos no consiste solo en ver más.
Se trata de saber qué hacer a continuación.